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Notas de Prensa


Holanda, el país de los tesoros ocultos y los tulipanes
Un recorrido por algunos de los tesoros mejor guardados del país de los canales de Ámsterdam y la arquitectura de vanguardia de Rótterdam, las pinturas de Rembrandt y las de Van Gooth, las bicicletas y los tulipanes; aunque no sólo, de sobra son conocidas Amsterdam, Drente o Rotterdam; ciudades que bien vale la pena visitar.
Cada año este pequeño país se inventa algo para crear nuevos motivos para visitarlo. Y en 2008 ha decidido revelar al mundo sus secretos mejor guardados, como las góndolas venecianas que muestra altanera a través de sus canales.

En Drente existe un museo dedicado al arte falso y en Ámsterdam un gabinete de los gatos, o que hay un restaurante en el que para preparar una ensalada hay que pasar previamente por la huerta o un hotel con un único mueble en cada habitación que es a la vez cama, mesa de trabajo y completo cuarto de baño. Pues todo eso y mucho más es Holanda. Son pequeños y grandes tesoros que, en algún caso, llevan ahí mucho tiempo y que este año el país ha decidido desenterrarlos.

Ámsterdam es una de las ciudades más dinámicas y vanguardistas de Europa. Naturalmente lo primero que llama la atención son sus numerosos canales y sus estrechas fachadas. Detrás de la imponente fachada del número 497 del gran canal Herengracht se esconde el museo llamado el Gabinete de los Gatos, que fue creado en homenaje a J.P. Morgan el gato que durante toda su vida fue el compañero testarudo de Bob Meijer, el fundador del museo. En él se ofrece una imagen completa del papel que ha tenido el gato en el arte y la cultura a través de los siglos y de los artistas que lo han tenido como protagonista de sus obras, entre otros, Picasso.

Entre los muchos y preciosos barcos históricos amarrados se encuentra Hendrika María, un buque de carga del año 1914 que se convirtió en los años sesenta en un barco vivienda. Durante más de veinte años el barco ha estado habitado, hasta que en 1997 se transformó en el único museo de barco vivienda en el mundo. El interior pertenece a la época a la que el Hendrika Maria aún era un buque de carga y los marineros vivían aquí con sus familias. En este barco de 23 metros de largo hay, además de un gran cuarto de estar, una habitación, una cocina y una ducha de la que aún sale agua caliente.

Los áticos y buhardillas de Ámsterdam y las empinadas escaleras que hay que subir hasta llegar a ellas siempre han dado mucho juego. Ahí está el refugio secreto en el que la joven Anna Frank pasó buena parte de la Segunda Guerra Mundial, pero mucho antes de eso ya hubo quien inventó otros usos a esos lugares recónditos. El edificio de Oudezijds Voorburgwal 40 parece uno más, con su espléndida fachada del siglo XVII, sin embargo tras esa apariencia se encuentra una iglesia escondida, un refugio católico en la reformada Ámsterdam de 1661, cuando estaban prohibidos los servicios católicos, que logró burlar la prohibición y que siguió funcionando como 'iglesia en el ático' con capacidad para 150 personas hasta finales del siglo XIX

Para tomar un cóctel sobresale la Casa de Bols, un centro hiper moderno e interactivo de una compañía con más de cuatrocientos años de edad y que es conocida mundialmente por su eminente producción de bebidas alcohólicas. Aquí se pueden ver y tocar los ingredientes de las bebidas, oler hasta 36 botellitas listas para probar
lo desarrollado que se tiene el olfato y, por supuesto, también se puede probar. Tras los exámenes, en el Spiegelbar (bar de los espejos) se pueden elegir sus propios ingredientes y disfrutar de su creación exclusiva. Para acabar, en el la sala 'flairbooth' se puede animar a tirar las botellas al aire y verter el contenido en las copas.

De Kas (El invernadero) es el local de moda de la ciudad, se trata de un restaurante que presume de ofrecer los productos más frescos, hasta el punto de que antes de ofrecer una ensalada muestran el lugar de donde arrancarán los tomates. El invernadero central tiene ocho metros de alto y ofrece espacio para cien comensales. El interior es elegante, debido a su construcción transparente, y claro como el agua. En el invernadero sólo se puede optar por platos preparados con los ingredientes más frescos, a veces incluso no ofrecen carta y preparan lo que le parece al chef Gert Jan Hageman con los productos que tiene a mano. Las verduras que se ven en el plato, estaban por la mañana aún en la tierra. El pescado acaba de llegar de las islas Wadden, o del mar del Norte. La carta de vino cambia cada semana y contiene una selección de nos cuarenta vinos distintos.

Q-Bic es un hotel de diseño y 'low cost' situado en pleno Worl Trade Center, la zona de negocios y ferias de Ámsterdam. Mediante una máquina en el pasillo se consigue uno mismo la llave de la habitación, y se hace el chech-in y el check-out. Puede obtenerse comida y bebida de la máquina Grab & Go y si hace falta un cepillo de dientes, una revista, o se necesitara un usb stick, tampoco hay problema, todo está en las máquinas. Una vez en la habitación llama la atención el Cubo, al cual debe su nombre el hotel. Es una forma hipermoderna, diseñada por Philippe Starck que contiene en un solo elemento la gran cama Hästensbed, un baño con ducha (y sin puerta)
una mesa de trabajo y un televisor de pantalla plana.

En el Museo de Arte Falso Vledder, en Drente, es posible acariciar sin contemplaciones a la mismísima Mona Lisa, o sentarse en una silla de Rietveld. Durante una visita guiada se puede saber exactamente cómo trabaja un falsificador y si una obra de arte o una joya es original o una imitación. También falsas, pero instructivas, son las obras que se presentan en el Centro de Arte Jheronimus Bosch's instalado en una antigua iglesia en Hertogenbosch, Brabante del Norte, donde vivió el célebre pintor en la segunda mitad del siglo XV.

Un museo bien distinto es el recién inaugurado por la reina Beatriz de Holanda cerca de Leiden, y en el que se pueden encontrar respuestas a preguntas dispares, llamado Corpus y, a mitad de camino entre atracción de Disney y muestra interactiva, propone un viaje sorprendente por el cuerpo humano a tamaño Polifemo.

Para los que busquen algo tranquilo y romántico, el joven y emprendedor Arjen Heida tiene la solución. Un día del año pasado decidió invertir 30.000 euros en comprar y traerse una góndola veneciana del siglo XIX, restaurarla, decorarla con cojines, adornarla con velitas y flores, comprarse una camiseta a rallas y dedicarse a convencer turistas para dar paseos por los canales de Utrecht. El espectáculo sorprende a los propios holandeses que toman una cerveza en las muchas terrazas del Nieuwgracht.

Y si se buscan experiencias insólitas, nada como un recorrido turístico por Rotterdam, incluida una travesía por el río Mosa en el primer autobús turístico anfibio del mundo, que puede con olas de tres metros de altura y contra la fuerza de viento siete sin problemas. Tras el sobresalto, se puede elegir entre cenar de lujo en un faro o en un depósito de agua y alojarse en una grúa, en un tonel de vino o en una tienda de campaña... sobre un árbol.
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